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¿Cómo se diagnostica?
El diagnóstico de la EPOC requiere que demostremos que existe una obstrucción irreversible al flujo aéreo. La prueba que confirma las sospechas de EPOC es la espirometría (ver ilustración Espirometría Curva flujo-volumen). Esta prueba no sólo es esencial para diagnosticar al pacientes, sino también es de vital importancia en el seguimiento, para valorar la respuesta al tratamiento y valorar el pronóstico de la enfermedad. En la actualidad la determinación del FEV1 (flujo espiratorio máximo en el primer segundo) es la que permite clasificar la gravedad de la enfermedad (tabla 1).

Tabla 1. Criterios de gravedad de la EPOC según el FEV1
Nivel de gravedad | FEV1 posbroncodilatador (%) |
EPOC leve | FEV1 ≥ 80 % del valor de referencia. |
EPOC moderada | FEV1 ≥ 50 % y < 80% del valor de referencia. |
EPOC grave | FEV1 ≥ 30 % y < 50% del valor de referencia. |
EPOC muy grave | FEV1 < 30% o < 50 % si asocia insuficiencia respiratoria crónica. |
Además de la espirometría han de realizarse otras pruebas. En la tabla 2 se enumeran las pruebas básicas que han de realizarse a un paciente EPOC.
Tabla 2
Pruebas diagnósticas básicas en la evaluación inicial de un paciente con EPOC |
l Radiografía de tórax posteroanterior y lateral |
l Electrocardiograma |
l Hemograma para descartar poliglobulia o anemia |
l Gasometría arterial basal y/o pulsioximetría para descartar insuficiencia respiratoria |

